sábado, 28 de julio de 2012

¿QUÉ ES UN PARTO HUMANIZADO Y EN QUÉ CONDICIONES SE LLEVA A CABO?


Un parto humanizado es aquel en el que la mamá y el bebé son los protagonistas, decidiendo cómo quiere llevar a cabo su parto, con seguridad, apoyo emocional y otras condiciones favorables.

Un parto humanizado es aquel en el que la mamá y el bebé son los protagonistas. Decidiendo como quiere llevar a cabo su parto, confiando en sus decisiones, informándose y sabiendo de entrada que la madre no es una persona enferma, es una mujer sana en un proceso saludable y natural que en la mayoría de los casos no requiere tratamiento, sólo observación confiando en sus decisiones. Es lo opuesto a un parto medicalizado en el cual la tecnología y los medicamentos sustituyen la fisiología de la mujer, desvirtuando la experiencia del nacimiento y generando riesgos innecesarios para la madre y el bebé. Las tasas de cesáreas en los países y hospitales que respetan los procesos naturales no suele ser mayor al 15 % (como en Holanda). En México, en algunos hospitales privados, tenemos un índice de cesáreas del 95% ¿Que estamos haciendo o que estamos permitiendo?

Es muy importante entender la verdadera naturaleza del parto; el parto es un acto involuntario, tanto como el sueño y el orgasmo, aunque más complejo. Cuando uno trata de controlar esos procesos lo único que logra es inhibirlos. (esto ponerlo en el recuadro de la hoja de entrada) Un claro ejemplo, es la entrada de la mujer al hospital, cuando esta entra la dilatación se detiene, las contracciones se frenan, por el simple hecho de sentirse monitoreada e intervenida. Y cuando el trabajo de parto se inhibe se prepara el terreno para todo tipo de intervenciones que obstaculizan el proceso natural. Un ejemplo de lo que ocurre habitualmente es que entra la mujer al hospital la tratan como si estuviera enferma cuando una embarazada es la única persona que entra sana a un hospital ( en la mayoría de los casos aunque a veces hay sus excepciones), se asusta y esto provoca que como dije anteriormente la dilatación se detenga, la contracciones se frenen y empieza la estimulación con oxitocina (para provocar que las contracciones sean más seguido) al acelerar las contracciones no le permiten al cuerpo y al bebé descansar entre contracción y contracción. En esos momentos el dolor en lugar de ser una guía se vuelve tu peor enemigo, porque el ritmo de las contracciones se acelera tanto que no te da tiempo de recuperarte. Entonces pides la epidural (la cual es una opción viable siempre y cuando conozcas los pros y los contras de esta. En algunos casos el bloqueo o la epidural provocan, sufrimiento fetal porque la sangre no circula por tu cuerpo y esto hace que no le llegue suficiente oxigeno a tu bebe, te asustan diciéndote que tu hijo está sufriendo que si no nace en determinado tiempo habrá que hacer una cesárea!!!!!! Y que fue lo que paso???? Al sustituir un proceso natural sofisticado y sabio por un conjunto de intervenciones encaminadas a resolver problemas muchas veces creados por el equipo médico, estamos dehumanizando el parto. No se puede someter el ritmo de cada mujer al ritmo acelerado de un hospital. Si tardaste nueve meses creando a tu bebé que n o te asusten diciéndote que 12,13,14 horas ya es mucho tiempo para un parto, este puede durar más de 24 horas. Cada bebé tiene su tiempo para nacer. No aceleremos un proceso en el cual no podemos intervenir, la naturaleza y por lo tanto nuestro cuerpo saben perfectamente que hacer, déjate guiar por lo que te va pidiendo y él se encargará del resto. Dice Michel Odent (Ginecoobstetra francés, pionero del parto natural) que una de las preguntas que continua ausente en el ámbito de la obstetricia son: ¿ Que necesitan la Mamá y el bebé ? ¿Cuáles son las condiciones idóneas para que un parto sea fluido?


Condiciones idóneas para que se lleve a cabo un Parto Humanizado:

Intimidad, seguridad y apoyo emocional.

El parto es un acontecimiento instintivo, llevado a cabo por nuestro cerebro mamífero en el cual la mente racional tiene un efecto contraproducente. La mujer necesita una atmosfera de intimidad, de seguridad física y emocional que le permita entrar en el estado de conciencia especial propio del parto. Cuando este estado de intimidad se interrumpe, cuando te sientes observada o amenazada, el trabajo parto se detiene, por que las hormonas del estrés como la adrenalina, inhiben a las hormonas del parto principalmente la oxitocina.

La forma en cómo se trata a una mujer en el momento del parto condiciona totalmente el progreso del mismo.

Confía en tu sabiduría interna, ríndete a la experiencia y permite que ocurra, para lograr esto la calidad humana y la actitud de los asistentes es elemental.

Ambiente y entorno apropiado

Se debe de evitar todo lo que active el pensamiento racional (hablarle sin necesidad, darle ordenes o interrumpirla en su viaje interior).

Las luces, los ruidos, la temperatura ambiente, la prohibición de comer, la incomodidad de tener que mantener una postura determinada o estar en lugar poco apropiado como la sala de parto, son factores que actúan como obstáculos para que la mujer pueda entregarse al proceso.

Las condiciones necesarias para que un parto fluya son prácticamente las mismas que necesitaríamos para dormir, luz tenue, una temperatura cálida, silencio, intimidad, un espacio agradable acogedor que te haga sentir como en casa.

Libertad de expresión

Reprimir la expresión de dolor equivale a reprimir la evolución del parto. Sumergirse y aceptar el dolor es necesario para la producción de endorfinas que amortiguan y modifican la percepción del dolor. No dudes en sacar todo lo que sientes, usando tu voz, cantando, respirando, o simplemente estando en silencio.

Escucha a tu cuerpo y el te dirá que hacer.

Libertad de movimientos y posturas para el expulsivo

La postura que más se usa en nuestros días que es la posición horizontal lo único que hace es entorpecer el parto. “ El potro obstétrico” (cama de parto) es y será durante el expulsivo tu peor enemigo.

Acostada boca arriba, la pelvis se aplasta y el bebé lucha por salir en contra de la fuerza de la gravedad; la vía de paso se vuelve más angosta para el bebé le cuesta mucho más trabajo bajar. Por el contrario, en posición vertical la pelvis puede abrirse más, la fuerza de gravedad ayuda al descenso del bebé y la presión de la cabeza sobre el cuello del útero, estimula la producción de oxitocina y ayuda por lo tanto a la dilatación, esta postura también permite que las articulaciones de la cadera se abran.

Asistencia profesional respetuosa

El papel de los asistentes es estar disponible en un discreto segundo plano, dejando que el parto fluya, confiando en la sabiduría interna de la mujer. Solo deben intervenir en caso de que exista alguna complicación.

Procedimientos naturales para abordar el dolor

Libertad de movimiento, agua, masajes, música, terapias alternativas como la homeopatía, acupuntura… libertad para comer y beber etc.

Intimidad y tiempo para recibir al bebé

La madre y el bebe no deben de ser separados tras el nacimiento, al estar con su madre a la que ya conoce, le da seguridad y los ayuda a ambos para adaptarse a su nueva vida. Si los separan el bebé tendrá sentimientos muy profundos de abandono, que pueden repercutir en su seguridad, relaciones futuras y muchas veces esto llega a romper el vinculo con la mamá.

Todo esto nos hace ver la importancia que tiene el participar de manera responsable y activa, para lograr una maternidad y paternidad responsables. La participación consciente desde que estas pensando embarazarte, buscar opciones de parto, post parto, lactancia y crianza del bebé y de ahí en adelante.

Ser padres es una responsabilidad que dura toda la vida.


Por qué amamantar a un niño de 3 a 4 años?


Escrito por el Dr. Jack Newman,  pediatra canadiense de reconocida autoridad en temas de lactancia materna.

Porque más y más mujeres están ahora amamantando a sus bebés y más y más se dan cuenta de cuánto disfrutan hacerlo, por esta razón quieren continuar por más tiempo que sólo los meses que habían pensado al principio. UNICEF siempre apoyó la lactancia durante los dos primeros años y aún más, y la Academia Americana de Pediatría está alentando a las madres a amamantar a sus bebés por lo menos durante un año y extenderse hasta donde ambos lo deseen. Incluso la Academía Canadiense de Pediatría, reconoce que las mujeres pueden amamantar por dos años y más. Amamantar a un niño de 3 y 4 años ha sido algo común en el mundo hasta no hace mucho, y aún es común en muchas sociedades.


¿Por qué la lactancia debe extenderse por más de 6 meses?

Porque las madres y los bebés disfrutan mucho esta relación. ¿Por qué detener una relación que se disfruta?
Pero dicen que la leche materna no tiene valor después de los 6 meses.
Tal vez se diga, pero es falso. Que mucha gente diga semejante cosa sólo muestra qué ignorante es mucha gente en nuestra sociedad sobre la lactancia. La leche materna, después de todo, es leche. Aún después de los 6 meses, todavía contiene proteínas, grasas y otros elementos nutricionales importantes y apropiados que los bebés y niños necesitan. La leche materna contiene factores inmunológicos que ayudan a proteger al bebé. De hecho, algunos de estos factores inmunológicos que protegen al bebé contra infecciones están presentes en mayores cantidades en el segundo año de vida que en el primero. Esto se debe a que los niños mayores de un año están expuestos a más infecciones. La leche materna contiene factores que ayudan a madurar el sistema inmunológico y a desarrollarse y madurar el cerebro, intestinos y otros órganos.
Se ha demostrado ampliamente en guarderías que los niños que amamantan tienen muchas menos y más leves infecciones que los que no lo hacen. Por lo tanto, la madre pierde menos días de trabajo si continúa amamantando a su bebé cuando ya ha regresado al mismo.
Es interesante que la publicidad de la compañías fabricantes de fórmulas inducen al uso de la fórmula (copia imperfecta del objeto real) durante un año, al mismo tiempo implican que la leche materna (de dónde se copia la replica imperfecta) es valiosa sólo durante 6 meses e incluso menos (“la mejor nutrición para los recién nacidos”). Muchos profesionales de la salud han adoptado este versito.
Escuché que los factores inmunológicos de la leche materna evitan que el bebé desarrolle su propia inmunidad si lo amamanto por más de 6 meses.
Esto es falso, de hecho, absurdo. Es increíble que tanta gente en nuestra sociedad tergiverse los beneficios de la leche materna volviéndolos una desventaja. Inmunizamos a los bebés para que ellos mismos puedan defenderse de una infección real. La leche materna también permite al bebé luchar contra las infecciones. Cuando el bebé lucha contra estas infecciones, se hace inmune. Naturalmente.
Pero yo quiero que mi bebé sea independiente
¿La lactancia hace al niño dependiente? No lo crea. El niño que toma el pecho hasta que él mismo decide terminar (usualmente de los 2 a 4 años) generalmente es más independiente, y tal vez, más importante,más seguro de su independencia. El niño recibe confort, y seguridad desde el seno hasta que él está listo para dar el paso de concluir por sí mismo. Cuando lo hace por sí mismo, sabe que consiguió algo, sabe que avanzó. Esto es un momento muy significante en su vida.
Generalmente empujamos a los niños a independizarse demasiado rápido. Dormir solos muy pronto, separase del seno muy pronto, arreglárselas sin los padres muy pronto, hacer todo muy pronto. No lo empuje, y el niño se independizará al tiempo justo. ¿Cuál es el apuro? Pronto va a irse de su casa. ¿Quiere que lo hagan a los 14?
Por supuesto que la lactancia a veces puede ser utilizada para continuar una relación desobredependencia. Pero también lo puede ser la comida y el entrenamiento para ir al baño. El problema no es la lactancia. Este es un tema aparte.
¿Qué más?
Posiblemente el aspecto más importante en amamantar a un niño no son los beneficios nutricionales o inmunológicos, sin quitarles su importancia, es la relación tan especial que se establece entre el niño y la madre. La lactancia es una viva confirmación de un acto de amor. Esto continúa cuando el bebé crece. Ninguna persona que alguna vez observó a un niño de 2/4 años amamantar puede testificar que allí no hay algo casi mágico y especial, algo que va más allá de la comida. Un niño que esta mamando puede romper a reír sin motivo aparente. Su deleite en el seno va más allá de la simple fuente de alimento. Y si la madre se permite, la lactancia se transforma en una fuente de deleite también para ella, más allá del placer de brindar alimento. Por supuesto no es siempre genial, pero, ¿qué cosa lo es?
Y si el niño se enferma o se lastima (como realmente sucede cuando conocen a otros niños y aprenden a jugar con otros) que forma más fácil y efectiva para tranquilizar al niño que a través de la lactancia? 

Recuerdo noches en el departamento de emergencias, llegaban madres con su niños enfermos. Las madres cuyos hijos no tomaban el seno andaban por los pasillos tratando de consolarlos, sin mucho éxito. Mientras que los niños que tomaban el seno estaban confortados, aunque no necesariamente felices. La madre conforta al niño enfermo a través de la lactancia, y el niño conforta a la madre a través de la lactancia.

Obediencia o sentido común por Laura Gutman


Tenemos muy arraigado el concepto de obediencia, porque casi todos quienes somos adultos hoy, hemos sido criados en base al sometimiento a los deseos o necesidades de alguien más poderoso. El más débil obedece al más fuerte que emite órdenes sobre cómo vivir, comportarse, comer, dormir o relacionarse. Si hemos obedecido como corresponde a los mandatos de otros individuos -generalmente nuestros padres- es posible que nos hayamos acomodado desde muy pequeños a sus necesidades o su moral y por lo tanto hemos obtenido beneficios. El más importante es haber sido aceptados. Hasta ahí, las cuentas dan bien. Sin embargo, hay algo sutil que sucede mientras somos niños, que es imperceptible pero opera a cada instante, que es la pérdida de nuestro pulso básico mientras hacemos grandes esfuerzos para adaptarnos a la modalidad de los mayores. Se desvanece esa voz interior que nos guía y que nos hace únicos. Extraviamos la autenticidad para situarnos en este mundo, en armonía con “eso que somos”. Y así perdemos sin darnos cuenta, el sentido común, que en nuestra sociedad es el menos común de los sentidos. Nos quedamos sin esa brújula interna que nos alumbra para indicarnos lo que nos compete y lo que no, lo que nos hace bien o nos hace mal, lo que encaja con nuestra personalidad o lo que nos lastima. Después de años de esfuerzos para acomodarnos a aquello que les conviene a los demás, hemos dejado de ser convenientes para nosotros mismos. Entonces estamos en peligro. En primer lugar, porque nuestros padres -mientras no sean molestados- no registran que haya algún problema. En segundo lugar, porque el rencor, la soledad, la rabia y el desamor crecerán en nuestro interior, y alguna vez ese cúmulo de sensaciones negativas, explotarán. Desde el punto de vista de los adultos, imponemos a nuestros hijos obediencias desmedidas y alejadas del ser esencial de cada uno de ellos, perpetuando un desastre espiritual colectivo. Tengamos la humildad de no pretender que nadie nos obedezca. El único que debe ser obedecido, es el corazón.